Todo el tiempo del mundo (y un poco del mood navideño)

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¿En qué momento decidí dejar mis pinturas en Uruguay? Cuando armé mi valija, se ve que estaba súper optimista y pensaba que me iba a comprar todo nuevo, lo cual, -con los días y ya instalada en Madrid, me di cuenta de que era una real utopía.

¿Por qué dejé mi tinta china japonesa comprada en Vancouver hace unos años? ¿Mis témperas Winsor & Newton? ¿En qué pensaba? No lo sé, realmente. Me siento muy desafortunada por haber tomado esa decisión tan nefasta. 

Caminando por Malasaña hace unas semanas, encontré un sitio en el que compré algunos materiales, pero no muchos. Recuerdo que hace un tiempo dije en Instagram que pintar con mis pinceles viejos era como caminar con mis zapatos de siempre, esos que van un poco gastados pero que me conozco de memoria y con los que me siento como pez en el agua. Pintar, para mí, se ha vuelto un medio de expresión muy poderoso. Dibujo flores la mayoría del tiempo, porque me conecta con una parte de mí, en la que todo fluye naturalmente, como un río manso pero ligero.

Y tú ¿cómo conectas con esas cosas que te hacen bien? a veces es difícil salirse de la rosca de los días y observar, pero es tan importante como urgente: detenerse a mirar, como un ejercicio de introspección en el cual conectas o conectas, y si no es hoy, será mañana pero intentándolo, haciendo que las cosas tengan sentido. Porque se me pasan los días volando y no me queda otra que pensar en los días de mi infancia, cuando todo el tiempo del mundo era verdaderamente, un tiempo muy largo en el cual solo se podía hacer una cosa: disfrutar.

Quiero un tiempo normal, común y precioso: de ese que queda entre los dedos, lleno de flores intensas con aromas directos como el del jazmín o las lavandas. Directos al corazón sin escalas. Porque a ver, qué fácil parece conectar a través de los aromas. Busca una flor y una vez que la conozcas, será difícil olvidarla. Al menos a mí me pasa que me es muy difícil olvidarme de las flores, no importa si no reconoces la diferencia entre un geranio o un malvón, eso es fácil... lo importante aquí, lo realmente importante, es cómo te sentías en ese preciso instante; si los jazmines por ejemplo, estaban lo suficientemente frondosos como para retrotraerte hoy al sentirlos, a la Navidad.